| Sicilia
y Cerdeña
Entre los mares Mediterráneo, Jónico y
Tirreno asoma Sicilia, una isla invadida a lo largo
de los siglos por griegos, romanos, normandos, cartagineses,
árabes y españoles. La capital, Palermo,
es una ciudad llena de contrastes. Su herencia monumental
tiene más de 50 palacios y 80 iglesias de diferentes
estilos. Sin embargo, al adentrarnos en algunos de sus
barrios nos encontramos con edificaciones y plazas carcomidas
que necesitan una urgente restauración. Palermo
está dividida por el cruce de las calles Maqueda
y Vittorio Enmanuele en cuatro partes que pueden tomarse
como punto de referencia a la hora de recorrerla. Por
todas partes prolifera el estilo barroco, recuerdo del
pasado esplendor borbónico de la ciudad que tiene
su máxima representación en la iglesia
de Gesú , la de San Domenico y las fuentes de
Quattro Canti.
Algunas
partes de la catedral y el palacio de los Normandos,
en cuyo interior encontramos la capilla Palatina y la
sala Ruggero , nos recuerdan la invasión normanda
de la isla. Las cúpulas rojas de la iglesia de
San Giovanni Degli Eremini le confieren un aspecto oriental,
mientras que las de San Cataldo y la Martorana son normandas
con influencia árabe. Entre los múltiples
museos de la ciudad destaca la Gallería Nazionale
de Sicilia, en el palacio Abatellis, donde se exhiben
pinturas y esculturas góticas y renacentistas.
Otros
lugares interesantes de Sicilia son Agrigento, con sus
imponentes ruinas griegas al borde del mar, y Messina,
primer puerto de Sicilia, con las iglesias della Annunziata
dei Catalani y Santa Caterina Valverde, sin olvidarnos
de Siracusa, con las ruinas de la antigua Neapolis,
y Catania, donde podemos ver un teatro romano y un Duomo.
Desde la localidad de Taormina se puede realizar una
excursión al mítico volcán Etna,
uno de los espacios naturales más impresionantes
de la isla.
En
Cerdeña nos encontramos con una población
que sigue apegada a sus costumbres más tradicionales.
Por todas partes vemos unas extrañas fortalezas
de piedra, los Nuraghi, que construyeron en la Edad
de Bronce gentes probablemente llegadas de las Islas
Baleares. La influencia catalana en la isla se respira
por doquier, no sólo en la arquitectura sino
también en aspectos como el lenguaje y las costumbres.
La capital, Cagliari, cuenta con una interesante catedral,
en cuyo interior se guardan los restos de Martin II
de Aragón. Otras poblaciones importantes son
Alghero , con una catedral gótico-catalana y
un barrio medieval, Bossa, donde podemos ver el castillo
genovés de Seravalle, y Sassari, segunda ciudad
de la isla con un interesante Duomo de estilo colonial
español. En el ángulo noreste de la isla
aparece la costa Esmeralda, con sus lujosos complejos
turísticos.
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