| Venecia
La capital del Veneto, la renombrada Venecia, emerge
del agua como un milagro imposible. Destino irrefutable
de nostálgicos y románticos, se extiende
sobre un archipiélago de 118 islas resguardadas
del mar por bancos de arena denominados "lidi".
La ciudad es un artificio que se hunde cada año
un poco más -23 centímetros en la última
década según los expertos-, añadiéndole
un cierto encanto de progresiva muerte anunciada.
La
fastuosa piazza San Marcos contrasta con la visión
de los vericuetos de la ciudad repletos de paseos con
casas con los bajos desgastados por la incontenible
corrosión del agua. La plaza, abierta al gran
Canal, está enmarcada por hermosos pórticos
con edificios y cafés. Se creó a finales
del siglo XII, cuando se anegó el canal que la
cruzaba, y fue remodelada en el siglo XV, momento en
el que se erigió la torre del Reloj con sus famosas
figuras de bronce, un círculo zodiacal y un león
alado, símbolo de Venecia; el Campanile , réplica
del desaparecido en 1902; y la biblioteca. La plaza
vigila celosamente la imponente basílica construida
entre 1063 y 1073, perfecta simbiosis del arte griego,
medieval, bizantino, toscano, lombardo y veneciano.
La fachada tiene cinco pórticos decorados con
mármoles, mosaicos y esculturas. En su interior,
con trazado en forma de cruz griega, destacan los mosaicos
de los siglos XII y XIII recompuestos entre los siglos
XVI y XVII sobre cartones de Tiziano, Tintoretto y Veronés.
El retablo de oro, piedras preciosas y esmaltes que
alberga deslumbra al visitante con su impactante
belleza. Junto a la basílica nos encontramos
con el palacio Ducal, antigua residencia de los dogos
y uno de los máximos exponentes del estilo gótico.
Su fachada descansa sobre dos columnas con esculturas
que representan a Adán y Eva y el juicio de Salomón.
Al entrar por la porta de la Carta nos encontramos con
obras de Tintoretto, Veronés y Bellini.
El
puente de los Suspiros, que une el palacio Ducal con
la prisión veneciana, carga con la leyenda que
los reos suspiraban al pasar por el puente y ver la
última luz sobre la ciudad antes de su encierro.
Desde el muelle de los Esclavos se contempla una de
las postales más típicas de la ciudad
con los puentes del Vin, Della Pietá y de la
Paja y la iglesia de la Piedad como principales reclamos.
El
gran Canal, principal vía de la urbe, está
bordeado de decenas de antiguos palacios góticos,
renacentistas y barrocos y residencias de las viejas
familias patriarcas. Lo cruzan puentes como el Rialto,
el más conocido de la ciudad y que lleva al barrio
financiero, y el de la Accademia, que conduce a la galería
de Arte y a Santa María de la Salute, una hermosa
iglesia sostenida sobre pilares de madera. En este recorrido
podemos detenernos a admirar lugares como el palacio
Vernier de Leoni, con la magnífica colección
Guggenheim de arte contemporáneo, el palacio
Corner y los magníficos edificios Cá d´Oro,
con la galería Franchetti, y Cá Pesaro,
sede del museo de Arte Moderno.
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